jueves, 5 de noviembre de 2009

Descripción de una muerte desdichada

Sesenta lunas sin tu suave caricia,
Tristeza que atormenta la mente,
Deseosa muerte que pido enseguida,
Recuerdo de tu vida que carcome mi alegría.

Pálido se ha vuelto el color de mi piel,
Insípido el sabor de la vida,
Lóbrega la noche que me envuelve en su manto solemne;
Mi corazón pide muerte al ya no verte.

Seco mis ojos pero quedan húmedos
Un tono carmín los tiñe de repente,
Palpable es el dolor que sostiene mi alma
Solitaria, y la alegría se esconde debajo del llanto.

No pido que vuelvas
Pues se aquello es imposible,
Pero sí invoco a la noche
Y con ella a su majestad, la muerte.
  Alouqua

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