sábado, 19 de septiembre de 2009

Pena


Te he anhelado noche tras noche, mi piel llama a gritos a la tuya, sordo silvido que se pierde en la nada, maldita hipocresia de un corazon roto.

Mis lagrimas son testigo de mi dolor... mi soledad es la cuspide de mi deseo.

Finjo no querer tocarte más... pero la noche plasma mi devilidad... pido poder olvidar tus caricias pero mi lamento ensordecido las hacen más agudas. Mis manos solitarias guían lo que queda del amor, mis ojos perdidos en la nada aclaman tu perdon.

Noches insensatas que se pierden entre suspiros, amargas ilusiones que me piden madurar... lamentos dirigidos a la luna que me llenan de dolor. El cielo se vuelve amante de mis pesadillas, mis labios son sabios, mas no allan solucion de tu partida.

La clemensia de tu alma se aleja de mi vida, no me diriges mirada alguna... no dejas que mis manos toquen de nuevo tu corazón... amarga partida de mi ser, insolente cobardia de mi alma.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Capitulo III: La entrega

LA ENTREGA
Al final de aquellas extensas escaleras una puerta con arco en caoba tallada con finos detalles que denotaban una arquitectura gótica, se encontraba a un costado derecho del término, Patrick me hiso pasar por esa puerta y al momento que mi cuerpo cruzo el arco, sentí como mi alma quedaba atrapada.
  Patrick tomo mi mano y dirigiéndome cautelosamente hacia una cama amplia, con sabanas negras y dos grandes almohadas igualmente negros, me miro a la cara y no sé si fingiendo alegría o en verdad sintiendo sonrió, aquella noche toda mi vida cambio, todos mis ideales cambiaron y Patrick no fue el único hombre en mi vida.
  Nos recostamos sobre aquella inmensa cama y en el momento en que los labios de Patrick tocaron los míos aquella habitación tomo un tinte rojo escarlata, mi ser estremeció y se agitana cada vez más al sentir las suaves manos de Patrick rozando mi cuerpo, mis latidos aumentaron al máximo a tal punto que creí haber quedado hipnotizada por su ritmo estrepitoso.
  Mientras las manos y los labios de Patrick exploraban mi cuerpo, mis sentidos agitados entorpecieron mi cuerpo y no podía reaccionar de la manera en que quería, por un momento el pánico fue tripulante de mi mente, pero aquel pensamiento desapareció casi inmediatamente cuando Patrick coloco sus labios sobre mi oído y susurrando me pidió que me tranquilizara y que nada ocurriría.
  Sus labios comenzaron a descender nuevamente, primero mi cuello fue víctima de ellos, luego tomaron presas a mis senos, la delicadeza de su boca hacia que ellos se moldearan. Poco a poco sus labios fueron descendiendo por mi abdomen, pasando por mi ombligo y en poco más abajo; sus manos acariciaban enérgicamente mi cuerpo.
  Mis manos seguían paralizados, Patrick me levanto en sus brazos pegando mi cuerpo al suyo y de un momento a otro sentí como sus colmillos penetraban mi carne, como aquel veneno mortal era inyectado. Al parecer mi cuerpo tuvo una extraña reacción al momento en que mi sangre entro en contacto con aquel veneno mortal, comencé a sudar de forma extraña, sentí fluir mi sangre ardiente, mi sudor contenía un extraño aroma a pétalos marchitos y la esencia nata que tenia la sentí perderse por completo.
  Sentía un profundo deseo por Patrick como por arte de magia o de alguna otra razón incomprensible comencé a besarlo y tocar a Patrick cada vez con más lujuria y pasión; toda mi vida paso frente a mis ojos y la hermosura con la que Patrick me poseía ardiente en placeres, lujuria, pasión y éxtasis me hacia reaccionar cada vez con mayor aventura y con más excitación.
Al paso en que Patrick mordía cada vez con más intensidad el nacimiento de mis venas, aquel aroma a pétalos comenzaba a emanar con más rapidez. Desde aquella noche nunca volví a ser igual, mis ojos cambiaron su forma, mi boca cambio, los aromas que eran apenas perceptibles ahora se volvían intensos y penetrantes; la obscuridad comenzó a tornarse maravillosa y extensamente excitante.
Después del descanso total comencé a cubrir de nuevo mi cuerpo con la sábana, Patrick sujetaba mi mano y de u momento a otro mis labios pronunciaron su nombre, seguida de cinco letras, las letras más malditas que hayan existido “Te amo”, mis ojos se llenaron de lagrimas, pero no eran de tristeza, estaba confundida, no podía comprender el por qué de que haya dicho tales palabras. Patrick no respondió, sus ojos tenían un particular tono grisáceo que al encontrarse con los míos se tornaron cafés. 
  Comencé a sentir de nuevo el veneno correr por mis venas un dolor se apoderaba de mis entrañas, comencé a grita de dolor y Patrick me abrazó. Mi Ser sufría un dolor indescriptible no pude contener las lagrimas, deje de sentir ese amor por Patrick después de aquella noche… no volví a sentir amor por nadie, solamente sentía envidia y rencor; la pena y lastima desde entonces fueron inexistentes para mí.
  No podría describir el cambio radical que sufrí… pero sí todo o que viví después de aquella noche.
SACIEDAD
A la mañana siguiente amanecí en aquel lecho que la noche anterior me había condenado. La habitación se encontraba en penumbras, ni un rayo de luz entraba en aquella habitación, me levante y al querer abrir la cortina para ver el sol escuche la voz de Patrick pidiéndome que no o hiciera.
  Regrese al lado de Patrick con la duda del porque no me dejó abrir la cortina, Patrick tomo mi mano y la beso, no sentí nada, era simplemente un beso, el roce de los labios sobre mi piel inerte.
  Entraron a la habitación Ágata y Akir, el coraje invadía mi mente cuando Akir me miro con desprecio. Las manos de Ágata sostenían una túnica color beige de seda, que me entregó acercándose cautelosamente hacia mí. Patrick se levanto diciendo que era la hora de seguir.
  Después de vestirme salí a buscar a Patrick en aquel gran castillo, la multitud de l noche anterior ya no estaba y el castillo lucia aun más amplió. Argüet me encontró y me llevó a la sala principal, donde se encontraban Richard y Antoni, ambos se levantaron al vernos llegar. Instantes después Patrick llegó, colocándose a lado mío y sin pronunciar ni una sola palabra dejó caer sobre mis manos un capullo de rosa.
  Cuando Richard vio el capullo se levanto y con un tono casi afónico me pidió que colocara el capullo en el centro de la mesa, sobre una charola de plata que se encontraba al centro de la mesa, y así lo hice, apenas e capullo toco la charola mi corazón latía rápidamente pero mi piel palideció.
  Antoni me pidió que me colocara delante de Patrick y tomándome este por la mano izquierda me jaló enérgicamente, penetrando mi piel con sus colmillos sentí un placer inconfundible, el mismo placer que la noche anterior, Antoni le indicó a Patrick cuando era el momento de parar.
  Sobre el atuendo beige que yo portaba no se había derramado ni una sola gota de sangre… sentí mi cuerpo débil y de inmediato Richard me ordeno le siguiera.
  Entramos en una especie de bodega que se encontraba e el sótano del castillo, Richard me encamino hasta una especie de ataúd antiguo, me explico que dentro de él se encontraba Samt, la madre de Patrick, Richard y Antoni.
  Me contó que después de tenerlos ella entró en un sueño profundo y que solamente cuando sus tres hijos llegaran a la edad madura y encontraran a sus compañeras ella podrí regresar de aquel sueño, y para que esto pudiera ser completado, la última compañera tendría que beber su sangre.
  No comprendí del todo lo que Richard me contaba, sin embargo cuando abrió el ataúd y observe a una mujer morena de aproximadamente treinta y seis años, morena, de cabello rizado y una escultural figura, me sentí sumamente atraída por ella, su aroma era embriagador, sus venas marcadas llamaban mi atención, mi ritmo cardiaco comenzó a aumentar, mis ojos se volvieron grandes y mis colmillos saltaron.
  Richard percatado de todo lo que me sucedía me ínsito a morderla; mi deseo fue tal que no pude evitar arrojarme sobre ella e insertar mis colmillos en aquel hermoso cuello; su tibia sangre contenía un embrujo absorbente, sentí mis sentidos energizados y mis colmillos se encajaban más y más cobre su aterciopelada piel.
  Instantes después de a verla mordido, sentí su cuerpo moverse y cómo me pegaba más a ella. Richard me dijo que era suficiente, hice lo posible por separarme de ella y dejar de sorber esa tan preciada sangre, mi esfuerzo fue tal que empuje a Samt y rasgando un poco su piel.
  Richard que observaba lo sucedido de forma tranquila se acerco a Samt y la abrazo ella correspondió ese abrazo, cayendo desmayada al instante, Patrick apareció de la nada y mirándome pregunto a Richard lo que había sucedido. Mientras Richard contaba lo sucedido a Patrick llegó Antoni con Ágata, Argüet y Akir, e interrumpiendo a Richard pregunto él porque de que lo haya hecho.




Cap II: La condena

LA CONDENA
Al amanecer creí que todo aquello había sido solo un sueño y no pude evitar sonreír, pero sin embargo al salir de mi cama pude ver sobre la puerta de mi habitación una pequeña nota que decía: “Maritza, si tu respuesta es sí, espérame esta noche vestida de forma elegante y con esa hermosura tuya tan característica…. Patrick” 
  En ese momento mis latidos aumentaron, y al darme cuenta de que no había sido un simple sueño comencé a darle vueltas al tema en mi mente y termine decidiendo esperarlo al anochecer, Salí a caminar para poder ver si la decisión que había tomado era la correcta, sabía que estar a su lado me haría feliz pues llevaba ya nueve años enamorada y creía eso era lo más oportuno, aunque la idea de ser la compañera de un vampiro me resultaba bastante escalofriante. El resto de mi día transcurrió con mucha naturalidad, mis padres no notaron nada raro en mi aunque era evidente; pero en cierto modo era difícil que lo notaran, ya que desde que conocí a Patrick cambie mi forma de ser, me volví callada, mis gustos por las cosas de niña se perdieron y era completamente diferente… solitaria.
  Al ser yo hija única había tenido la oportunidad de que mis padres pusieran cierta atención a mis necesidades, mi habitación era como mi huarida, mi espacio anhelado donde podía permanecer horas. A mi madre le molestaba mi actitud, mi habitación le parecía poco acogedora ya que los únicos colores existentes eran el rojo y el negro, sin embargo no decía nada porque ya se había resignado a que viviera así.
  Comencé a buscar y probarme ropa elegante, y por más que buscaba no encontraba algo que me gustara, pero cuando estaba a punto de cesar la búsqueda encontré un hermoso vestido negro con magenta del lado izquierdo de mi armario, me sorprendí pues jamás lo había visto y se veía nuevo. Lo tome del gancho en que se encontraba colgado y mire que tenía una nota, al revisarla me sorprendí al ver de quién era… mi padre era el que me había regalado tan magnífico vestido por mi cumpleaños. Salí corriendo de mi habitación en busca de mi padre, al verlo me arroje a sus brazos y le agradecí por ese hermoso regalo, ya que no solamente había sabido encontrar y regalarme algo que me gustaba, sino también me había dado el arma perfecta para poder conquistar completamente a Patrick.
  Al subir nuevamente a mi habitación me probé el hermoso vertido, tenía un corset que delineaba mi figura y hacia lucir mis senos con mayor volumen. En el instante en que me mire al espejo, vi mi imagen y me sentí sumamente bella incluso más que Akir, Hice mi mayor esfuerzo por lucir sumamente hermosa, y al momento en que l hacia imaginaba la expresión de Patrick al verme.
  Al anochecer espere a Patrick vestida como él lo indico, tenia tanto entusiasmo que lentamente se fue perdiendo al transcurrir la noche y ver que Patrick no llegaba. De un momento a otro y cuando yo estaba a punto de conciliar el sueño vi aparecer la sombra de Patrick, una inmensa felicidad invadió mi cuerpo y de mis labios salieron las palabras “creí que no vendrías”, en ese momento Patrick me tendió su mano diciendo al tiempo – jamás abandonaría a mi musa en una noche tan especial como esta- mi sonrisa se hizo evidente mientras tomaba su mano, caminamos hacia la entrada principal y de un momento a otro mi cara tomo un tono rojizo intenso al escuchar a Patrick alagarme por mi aspecto. Me sentí incluso más hermosa que Akir y sonreí; al encontrarnos nuevamente fuera de la casa Patrick me pidió que cerrara los ojos nuevamente, y de nuevo sentí esa brisa aunque esta vez fue más extensa. Cuando la brisa termino abrí los ojos y nos encontrábamos en una clase de castillo con estilos Románticos y Neoclásicos en sus acabados.
  Era tal la belleza de aquel castillo que mi rostro hizo una expresión de asombro que enseguida Patrick noto y al momento en que caminaba lentamente hacia la entrada del complejo volteo y me dijo:
-es hermoso verdad, vivo aquí desde hace poco más de doscientos años-
Esa declaración aumento más mi sorpresa y la excitación en la que ya me encontraba. Patrick extendió su brazo hacia mí e inmediatamente me dirigí hacia él, todo parecía un magnifico sueño, al entrar, una inmensa alfombra roja cubría el piso y el interior de aquel castillo era más hermoso que su exterior, los vitrales tenían imágenes antiguas de vampiros cazando, vampiros sonriendo e incluso había un vitral con un magnifico amanecer, aquel era el vitral más hermoso sin duda alguna que jamás hay visto. Patrick se detuvo a lado mío observando con suma delicadeza y admiración el vitral, me explico que aquel era el único recuerdo que tenía del amanecer.
  Volví mi mirada hacia el y sonriendo le pregunte que si jamás lo había vuelto a ver, soltó una risa burlona y no respondió. Seguimos caminando y adentrándonos más en el inmenso castillo, volví a ver a Richard y Antoni, sin embargo esta vez no estaban acompañados; se acercaron a nosotros y de nueva cuenta el único que me sonrió fue Antoni. A diferencia de Richard y Patrick, Antoni tenía el cabello lacio y más claro, fuera de esa diferencia era identico a Richard.
Cada que Richard se acercaba a mí, mi cuerpo se estremecía y me sentía presionada, esa sensación era evidente para Patrick ya que hacia lo posible por poder alejarme de él, transcurrido un tiempo aparecieron las compañeras de Richard y Antoni; en el encuentro anterior no nos habían presentado, así que Antoni hizo la presentación:
-Maritza ellas son Ágata y Argüet, nuestras compañeras- ambas sonrieron y en ese momento denotaron tal hermosura como la de un amanecer.

Ágata era más alta que yo, tenía aproximadamente 1.70m de altura, era esbelta, su cabello risado y largo cubría hasta el final de su espalda, sus ojos verdes eran enmarcados por dos cejas definidas, sus mejillas no tenían color, pero su piel blanca aun así brillaba; Argüet por su parte tenía el cabello a media espalda, era lacio y del mismo castaño obscuro que el de ágata, sus ojos eran grises y sus labios denotaban cierta sensualidad que solamente su bien torneada figura podría superar.

  Antoni se dirigió hacia Patrick y volvió su mirada hacia mí felicitándome por mi “belleza” y al instante volviéndose nuevamente hacia Patrick para preguntarle algo en voz baja que no pude percibir, instantes después Akir apareció y se acerco a Patrick con tal sensualidad que cautivo a Richard y Antoni por igual, Ágata y Argüet me pidieron que las acompañara, en sus ojos note esa ira que yo había sentido la noche anterior. Al momento en que caminaba con ellas sentí todas las miradas sobre mí, sentía nuevamente esa sensación, sentí como mientras caminaba me desnudaban con la mirada, mi piel reacciono y mis latidos se aceleraron Ágata aparto a unas cuantas personas que se nos querían acercar, me condujeron hasta una tarima en la que también se encontraban dos mujeres más, una de 22 años de edad y otra de 28, a mi me colocaron en el centro de las dos, en ese instante Argüet me sonrió y dirigiéndose a la multitud que se encontraba dentro del castillo les ordeno que bebieran, en ese momento me llene de horror, al ver que aquello era una masacre de cuerpos y placer, todos absolutamente todos, a excepción de Patrick, Richard y Antoni, bebían la sangre unos de otros, y entre gemidos y suspiros la gran gama de colmillos se teñían de color carmín.
  Patrick observaba mi rostro con cierto misterio y yo paralizada de horror me decía a mi misma que huyera pero mi corazón me pedía quedarme; Ágata detuvo aquel “festín” y pidió a los tres hermanos que pasaran, miro a Richard y con una sonrisa en los labios le dijo:
-Escoged, escoged a la mujer que nos acompañara-  
Richard me miro y por primera vez me sonrió, rápidamente dirigí mi mirada a Patrick y esté clavo su penetrante mirada en Richard, Ágata pregunto nuevamente que a cuál elegía y en ese momento respondió que a Jimena la joven de 28 años, la llevaron atrás de la tarima y la desnudaron, salieron cargándola y la aventaron a la multitud enseguida todos se abalanzaron sobre ella y la devoraron, el horror se apodero de mi en ese momento y mi piel palideció; Argüet se acerco a Antoni y le hiso la misma pregunta, ahora me vio, sin embargo no sonrió y volteando a ver a Patrick respondió:
-Sophi el amor de mi vida- soltó una risa diabólica y le hicieron lo mismo que a Jimena, mi piel se estremeció más y sentía mis latidos a punto de explotar, cuando de entre la multitud Akir con tono sarcástico y aplaudiendo irónicamente se dirigió a Patrick diciendo:
- de modo que sólo nos queda la pequeña Maritza, bravo Patrick, que sea bienvenida la nueva princesa-
Los ojos de Patrick denotaban amargura y el odio que le tenía a Akir, Patrick me volteo a ver y Ágata me dio la bienvenida, Richard se acerco a mí y me tomo de la mano, me llevó a un lado de Patrick y le dijo:
-Hermano, tomad a tu nueva compañera, iníciate en la vida eterna nuevamente e iníciala por primera vez- Patrick tomo mi mano y me dirigió hacia una habitación del castillo que se encontraba sumamente lejos de la multitud, al tiempo en que subíamos las escaleras una pequeña brisa traspaso mis huesos, escuche un grito de alabanza en nombre de Patrick y mis sentidos se estremecieron.


   


capitulo I: Confesión

Confesión
Fue el año del nuevo siglo, para ser más exacta el 20 de junio de 200, me sentía profundamente sola, un escalofrió invadía mi ser y mis ojos no dejaban ver su rasgo habitual; por mis mejillas corrían ríos de agua salada. Aunque faltaban solamente tres días para mí cumpleaños número siete me sentía ya con mayor edad. Recuerdo haber visto una sombra pasar frente de mí aquella noche, la tenuidad con que se presento solamente me dejó visualizar el rostro de un joven de aproximadamente diecisiete años, recuerdo fielmente la intensidad con la que sus ojos negros me miraron y como repentinamente desapareció; a partir de ese día sus visitas fueron continuas, observándome fijamente y sólo algunas veces dejando ver una ligera sonrisa sombría entre sus labios. Desde aquella noche vivo profundamente enamorada de aquella perfecta imagen.
  En mi cumpleaños dieciséis he recibido nuevamente su visita, pero algo cambio, me ha pedido que le siga… su rostro sigue igual que hace nueve años, con la misma plenitud y juventud. Su cabello negro y rizado sigue igual, su rostro tiene aquel brillo misterioso, su piel morena-clara tiene un destello encantador y su altura de aproximadamente 1.80m me sigue sobrepasando, aunque menos que cuando era una niña. Han transcurrido largos años desde su primera visita y pareciera como si el tiempo no hubiera transcurrido en él.
  Con una fuerza sobrehumana me levanto de mi cama y tomo su mano extendida, mientras caminamos hacia la puerta no puedo dejar de pensar en lo fría que se encuentra su mano y la tranquilidad de mi hogar que no se ve interrumpida por nuestro escape; al cruzar la puerta principal su voz fuerte con matices encantadores me piden que observe la noche, la belleza de la obscuridad y mientras caminamos rumbo al parque Boston noto la sutileza de sus movimientos, tan seductores casi como los femeninos.
  Camino a su lado, sin siquiera conocerlo, y solamente haber escuchado su voz una vez me ha bastado para amarle más. Mientras seguimos caminando su cálida voz me envuelve de nuevo esta vez pronuncia mi nombre, como si fuera un silbido en el viento desaparece casi instantáneamente. El silencio de apenas unos segundos se me torna eterno, por fin mi angustia cesa y su voz se vuelve a escuchar, sus palabras quedaron grabadas eternamente en mí ser:
-Maritza, entrégate a mí, entrégate a la inmortalidad- quede atónita y le pregunte su nombre, ninguna idea paso por mi mente, ni siquiera la fantástica idea que representa la inmortalidad, simplemente su nombre, su nombre me intrigaba más que nada, no le conocía pero le amaba y no sabía el nombre de mi amado; pregunte con una voz más insegura que temblorosa, casi imperceptible.
-Patrick- respondió casi de manera inmediata, sus ojos se volvieron a mí y me envolvieron como en un capullo de placer, sus manos me sostuvieron fuertemente y me hizo la pregunta que me condenó por la eternidad. –Maritza,- hiso una pequeña pausa y continuo de forma seria-¿dejarías tu vida mortal para unirte a mi eternamente?
Una sonrisa casi impotente se dibujó en mi boca, mis manos temblaban y mi corazón latía rápidamente, me acerque más a Patrick y le pregunte cuál era su existencia, qué era lo que él era… La noche se perdió en un silencio aterrador. –Soy un inmortal, un cuerpo sólo que busca a su reina y compañera de la eternidad… soy… un vampiro o el ser que te puede hacer feliz eternamente-. Lo dijo de forma irónica y con una sonrisa en los labios que se hizo más amplia al tiempo en que veía la sorpresa reflejada en mi rostro.
  Desde niña había oído hablar de vampiros, hadas y cosas fantasiosas, que por supuesto como a cualquier niña le interesaban, pero me quedaba claro que solamente era ficción, personajes de la imaginación que eran solo eso personajes. Patrick se acerco más a mí y me pregunto con un tono casi altanero cuál era mi respuesta, era tal mi sorpresa y fascinación que no supe que responder, él me miro y dijo que no me preocupara, que tenía toda una eternidad para esperar mi respuesta. En ese momento sentir estremecer mi corazón como si una ola de gusanos quisieran devorarlo con rapidez. Mis ojos no pudieron evitar denotar la preocupación y nuevamente mi amado intento convencerme.
  Patrick me tomo nuevamente de las manos y me adentro al parque, a mitad del camino su voz dijo que nos encontrábamos cerca, de pronto frente a mi aparecieron dos jóvenes que tenían cierta similitud con Patrick, y detrás de ellos se visualizaron dos figuras femeninas de mi misma edad. Mi sorpresa fue tal que no pude evitar querer huir de aquel encuentro; sin embargo cuando intente escapar el brazo de Patrick me detuvo por la cintura y mirándome a los ojos me dijo –tranquila son sólo mis hermanos y sus compañeras- nuevamente me volví a verlos y ellos hicieron una reverencia para saludarme, uno de ellos me sonrió y felicito a Patrick, hasta hoy no he comprendido el porqué de que lo haya hecho.
  Las dos mujeres se acercaron lentamente a mí con una mirada perdida, pero que me intrigaba tanto como si alguien me desnudara con la mirada, ambas se acercaron y tomaron una de mis manos, la olieron como un can olfatea un pedazo de carne, mis latidos estaban fuera de control y Patrick les dijo que era suficiente, me sentí aliviada al ver como se iban alejando de mí, sus hermanos rieron al ver la actitud de Patrick y me volvieron a ver, y ahora eran ellos los que se acercaban, pero, en el momento en que Patrick los vio de forma desafiante se detuvieron inmediatamente. En ese momento no sabía cómo sentirme si integrada, excitada, triste, aliviada o preocupada; mis latidos cada vez aumentaban más su intensidad, mi respiración se hacía también más pronunciada y profunda, sentía como mis poros reaccionaban continuamente y tan rápido que parecían estar activados en cadena.
  La noche era cada vez más clara, la luna se encontraba en lo más alto y mientras una nueva figura femenina aparecía, una especie de niebla se iba expandiendo por todo el parque, Patrick me coloco detrás de él y me pidió que me tranquilizara. La nueva mujer que aparecía, según como Patrick la llamo era Akir, una mujer de gran belleza, con cabellos carmines y labios definidos, sus rasgos finos y con un cuerpo escultural, a mi parecer era el sueño de cualquier hombre, no pude evitar sentir un sentimiento profundo de celos al ver como Akir veía a Patrick y la sensualidad con la que se le acercaba; Richard y Antoni, los hermanos de Patrick, intervinieron para que Akir no se acercara más, en ese momento Patrick me dijo que era hora de irnos y me pidió que cerrara los ojos y en ese instante sentí una briza pasar entre mis piernas y por entre mi vestido de dormir que llevaba, cuando abrí los ojos nuevamente nos encontramos fuera de mi casa, entramos en mi habitación y Patrick me dijo que regresaría la siguiente noche esperando mi respuesta, tomo y beso mi mano, con tal delicadeza que parecía como si cuidara una rosa de no desojarse, de un momento a otro su imagen desapareció en las tinieblas y yo caí como de golpe sobre mi cama, aquella noche no pude dormir casi nada, sin no me despertaba visualizando la imagen de Akir asechándome , pasaba mucho tiempo pensando en todo lo ocurrido hasta que me volvía a dormir.