LA ENTREGA
Al final de aquellas extensas escaleras una puerta con arco en caoba tallada con finos detalles que denotaban una arquitectura gótica, se encontraba a un costado derecho del término, Patrick me hiso pasar por esa puerta y al momento que mi cuerpo cruzo el arco, sentí como mi alma quedaba atrapada.
Patrick tomo mi mano y dirigiéndome cautelosamente hacia una cama amplia, con sabanas negras y dos grandes almohadas igualmente negros, me miro a la cara y no sé si fingiendo alegría o en verdad sintiendo sonrió, aquella noche toda mi vida cambio, todos mis ideales cambiaron y Patrick no fue el único hombre en mi vida.
Nos recostamos sobre aquella inmensa cama y en el momento en que los labios de Patrick tocaron los míos aquella habitación tomo un tinte rojo escarlata, mi ser estremeció y se agitana cada vez más al sentir las suaves manos de Patrick rozando mi cuerpo, mis latidos aumentaron al máximo a tal punto que creí haber quedado hipnotizada por su ritmo estrepitoso.
Mientras las manos y los labios de Patrick exploraban mi cuerpo, mis sentidos agitados entorpecieron mi cuerpo y no podía reaccionar de la manera en que quería, por un momento el pánico fue tripulante de mi mente, pero aquel pensamiento desapareció casi inmediatamente cuando Patrick coloco sus labios sobre mi oído y susurrando me pidió que me tranquilizara y que nada ocurriría.
Sus labios comenzaron a descender nuevamente, primero mi cuello fue víctima de ellos, luego tomaron presas a mis senos, la delicadeza de su boca hacia que ellos se moldearan. Poco a poco sus labios fueron descendiendo por mi abdomen, pasando por mi ombligo y en poco más abajo; sus manos acariciaban enérgicamente mi cuerpo.
Mis manos seguían paralizados, Patrick me levanto en sus brazos pegando mi cuerpo al suyo y de un momento a otro sentí como sus colmillos penetraban mi carne, como aquel veneno mortal era inyectado. Al parecer mi cuerpo tuvo una extraña reacción al momento en que mi sangre entro en contacto con aquel veneno mortal, comencé a sudar de forma extraña, sentí fluir mi sangre ardiente, mi sudor contenía un extraño aroma a pétalos marchitos y la esencia nata que tenia la sentí perderse por completo.
Sentía un profundo deseo por Patrick como por arte de magia o de alguna otra razón incomprensible comencé a besarlo y tocar a Patrick cada vez con más lujuria y pasión; toda mi vida paso frente a mis ojos y la hermosura con la que Patrick me poseía ardiente en placeres, lujuria, pasión y éxtasis me hacia reaccionar cada vez con mayor aventura y con más excitación.
Al paso en que Patrick mordía cada vez con más intensidad el nacimiento de mis venas, aquel aroma a pétalos comenzaba a emanar con más rapidez. Desde aquella noche nunca volví a ser igual, mis ojos cambiaron su forma, mi boca cambio, los aromas que eran apenas perceptibles ahora se volvían intensos y penetrantes; la obscuridad comenzó a tornarse maravillosa y extensamente excitante.
Al final de aquellas extensas escaleras una puerta con arco en caoba tallada con finos detalles que denotaban una arquitectura gótica, se encontraba a un costado derecho del término, Patrick me hiso pasar por esa puerta y al momento que mi cuerpo cruzo el arco, sentí como mi alma quedaba atrapada.
Patrick tomo mi mano y dirigiéndome cautelosamente hacia una cama amplia, con sabanas negras y dos grandes almohadas igualmente negros, me miro a la cara y no sé si fingiendo alegría o en verdad sintiendo sonrió, aquella noche toda mi vida cambio, todos mis ideales cambiaron y Patrick no fue el único hombre en mi vida.
Nos recostamos sobre aquella inmensa cama y en el momento en que los labios de Patrick tocaron los míos aquella habitación tomo un tinte rojo escarlata, mi ser estremeció y se agitana cada vez más al sentir las suaves manos de Patrick rozando mi cuerpo, mis latidos aumentaron al máximo a tal punto que creí haber quedado hipnotizada por su ritmo estrepitoso.
Mientras las manos y los labios de Patrick exploraban mi cuerpo, mis sentidos agitados entorpecieron mi cuerpo y no podía reaccionar de la manera en que quería, por un momento el pánico fue tripulante de mi mente, pero aquel pensamiento desapareció casi inmediatamente cuando Patrick coloco sus labios sobre mi oído y susurrando me pidió que me tranquilizara y que nada ocurriría.
Sus labios comenzaron a descender nuevamente, primero mi cuello fue víctima de ellos, luego tomaron presas a mis senos, la delicadeza de su boca hacia que ellos se moldearan. Poco a poco sus labios fueron descendiendo por mi abdomen, pasando por mi ombligo y en poco más abajo; sus manos acariciaban enérgicamente mi cuerpo.
Mis manos seguían paralizados, Patrick me levanto en sus brazos pegando mi cuerpo al suyo y de un momento a otro sentí como sus colmillos penetraban mi carne, como aquel veneno mortal era inyectado. Al parecer mi cuerpo tuvo una extraña reacción al momento en que mi sangre entro en contacto con aquel veneno mortal, comencé a sudar de forma extraña, sentí fluir mi sangre ardiente, mi sudor contenía un extraño aroma a pétalos marchitos y la esencia nata que tenia la sentí perderse por completo.
Sentía un profundo deseo por Patrick como por arte de magia o de alguna otra razón incomprensible comencé a besarlo y tocar a Patrick cada vez con más lujuria y pasión; toda mi vida paso frente a mis ojos y la hermosura con la que Patrick me poseía ardiente en placeres, lujuria, pasión y éxtasis me hacia reaccionar cada vez con mayor aventura y con más excitación.
Al paso en que Patrick mordía cada vez con más intensidad el nacimiento de mis venas, aquel aroma a pétalos comenzaba a emanar con más rapidez. Desde aquella noche nunca volví a ser igual, mis ojos cambiaron su forma, mi boca cambio, los aromas que eran apenas perceptibles ahora se volvían intensos y penetrantes; la obscuridad comenzó a tornarse maravillosa y extensamente excitante.
Después del descanso total comencé a cubrir de nuevo mi cuerpo con la sábana, Patrick sujetaba mi mano y de u momento a otro mis labios pronunciaron su nombre, seguida de cinco letras, las letras más malditas que hayan existido “Te amo”, mis ojos se llenaron de lagrimas, pero no eran de tristeza, estaba confundida, no podía comprender el por qué de que haya dicho tales palabras. Patrick no respondió, sus ojos tenían un particular tono grisáceo que al encontrarse con los míos se tornaron cafés.
Comencé a sentir de nuevo el veneno correr por mis venas un dolor se apoderaba de mis entrañas, comencé a grita de dolor y Patrick me abrazó. Mi Ser sufría un dolor indescriptible no pude contener las lagrimas, deje de sentir ese amor por Patrick después de aquella noche… no volví a sentir amor por nadie, solamente sentía envidia y rencor; la pena y lastima desde entonces fueron inexistentes para mí.
No podría describir el cambio radical que sufrí… pero sí todo o que viví después de aquella noche.
SACIEDAD
A la mañana siguiente amanecí en aquel lecho que la noche anterior me había condenado. La habitación se encontraba en penumbras, ni un rayo de luz entraba en aquella habitación, me levante y al querer abrir la cortina para ver el sol escuche la voz de Patrick pidiéndome que no o hiciera.
Regrese al lado de Patrick con la duda del porque no me dejó abrir la cortina, Patrick tomo mi mano y la beso, no sentí nada, era simplemente un beso, el roce de los labios sobre mi piel inerte.
Entraron a la habitación Ágata y Akir, el coraje invadía mi mente cuando Akir me miro con desprecio. Las manos de Ágata sostenían una túnica color beige de seda, que me entregó acercándose cautelosamente hacia mí. Patrick se levanto diciendo que era la hora de seguir.
Después de vestirme salí a buscar a Patrick en aquel gran castillo, la multitud de l noche anterior ya no estaba y el castillo lucia aun más amplió. Argüet me encontró y me llevó a la sala principal, donde se encontraban Richard y Antoni, ambos se levantaron al vernos llegar. Instantes después Patrick llegó, colocándose a lado mío y sin pronunciar ni una sola palabra dejó caer sobre mis manos un capullo de rosa.
Cuando Richard vio el capullo se levanto y con un tono casi afónico me pidió que colocara el capullo en el centro de la mesa, sobre una charola de plata que se encontraba al centro de la mesa, y así lo hice, apenas e capullo toco la charola mi corazón latía rápidamente pero mi piel palideció.
Antoni me pidió que me colocara delante de Patrick y tomándome este por la mano izquierda me jaló enérgicamente, penetrando mi piel con sus colmillos sentí un placer inconfundible, el mismo placer que la noche anterior, Antoni le indicó a Patrick cuando era el momento de parar.
Sobre el atuendo beige que yo portaba no se había derramado ni una sola gota de sangre… sentí mi cuerpo débil y de inmediato Richard me ordeno le siguiera.
Entramos en una especie de bodega que se encontraba e el sótano del castillo, Richard me encamino hasta una especie de ataúd antiguo, me explico que dentro de él se encontraba Samt, la madre de Patrick, Richard y Antoni.
Me contó que después de tenerlos ella entró en un sueño profundo y que solamente cuando sus tres hijos llegaran a la edad madura y encontraran a sus compañeras ella podrí regresar de aquel sueño, y para que esto pudiera ser completado, la última compañera tendría que beber su sangre.
No comprendí del todo lo que Richard me contaba, sin embargo cuando abrió el ataúd y observe a una mujer morena de aproximadamente treinta y seis años, morena, de cabello rizado y una escultural figura, me sentí sumamente atraída por ella, su aroma era embriagador, sus venas marcadas llamaban mi atención, mi ritmo cardiaco comenzó a aumentar, mis ojos se volvieron grandes y mis colmillos saltaron.
Richard percatado de todo lo que me sucedía me ínsito a morderla; mi deseo fue tal que no pude evitar arrojarme sobre ella e insertar mis colmillos en aquel hermoso cuello; su tibia sangre contenía un embrujo absorbente, sentí mis sentidos energizados y mis colmillos se encajaban más y más cobre su aterciopelada piel.
Instantes después de a verla mordido, sentí su cuerpo moverse y cómo me pegaba más a ella. Richard me dijo que era suficiente, hice lo posible por separarme de ella y dejar de sorber esa tan preciada sangre, mi esfuerzo fue tal que empuje a Samt y rasgando un poco su piel.
Richard que observaba lo sucedido de forma tranquila se acerco a Samt y la abrazo ella correspondió ese abrazo, cayendo desmayada al instante, Patrick apareció de la nada y mirándome pregunto a Richard lo que había sucedido. Mientras Richard contaba lo sucedido a Patrick llegó Antoni con Ágata, Argüet y Akir, e interrumpiendo a Richard pregunto él porque de que lo haya hecho.
Comencé a sentir de nuevo el veneno correr por mis venas un dolor se apoderaba de mis entrañas, comencé a grita de dolor y Patrick me abrazó. Mi Ser sufría un dolor indescriptible no pude contener las lagrimas, deje de sentir ese amor por Patrick después de aquella noche… no volví a sentir amor por nadie, solamente sentía envidia y rencor; la pena y lastima desde entonces fueron inexistentes para mí.
No podría describir el cambio radical que sufrí… pero sí todo o que viví después de aquella noche.
SACIEDAD
A la mañana siguiente amanecí en aquel lecho que la noche anterior me había condenado. La habitación se encontraba en penumbras, ni un rayo de luz entraba en aquella habitación, me levante y al querer abrir la cortina para ver el sol escuche la voz de Patrick pidiéndome que no o hiciera.
Regrese al lado de Patrick con la duda del porque no me dejó abrir la cortina, Patrick tomo mi mano y la beso, no sentí nada, era simplemente un beso, el roce de los labios sobre mi piel inerte.
Entraron a la habitación Ágata y Akir, el coraje invadía mi mente cuando Akir me miro con desprecio. Las manos de Ágata sostenían una túnica color beige de seda, que me entregó acercándose cautelosamente hacia mí. Patrick se levanto diciendo que era la hora de seguir.
Después de vestirme salí a buscar a Patrick en aquel gran castillo, la multitud de l noche anterior ya no estaba y el castillo lucia aun más amplió. Argüet me encontró y me llevó a la sala principal, donde se encontraban Richard y Antoni, ambos se levantaron al vernos llegar. Instantes después Patrick llegó, colocándose a lado mío y sin pronunciar ni una sola palabra dejó caer sobre mis manos un capullo de rosa.
Cuando Richard vio el capullo se levanto y con un tono casi afónico me pidió que colocara el capullo en el centro de la mesa, sobre una charola de plata que se encontraba al centro de la mesa, y así lo hice, apenas e capullo toco la charola mi corazón latía rápidamente pero mi piel palideció.
Antoni me pidió que me colocara delante de Patrick y tomándome este por la mano izquierda me jaló enérgicamente, penetrando mi piel con sus colmillos sentí un placer inconfundible, el mismo placer que la noche anterior, Antoni le indicó a Patrick cuando era el momento de parar.
Sobre el atuendo beige que yo portaba no se había derramado ni una sola gota de sangre… sentí mi cuerpo débil y de inmediato Richard me ordeno le siguiera.
Entramos en una especie de bodega que se encontraba e el sótano del castillo, Richard me encamino hasta una especie de ataúd antiguo, me explico que dentro de él se encontraba Samt, la madre de Patrick, Richard y Antoni.
Me contó que después de tenerlos ella entró en un sueño profundo y que solamente cuando sus tres hijos llegaran a la edad madura y encontraran a sus compañeras ella podrí regresar de aquel sueño, y para que esto pudiera ser completado, la última compañera tendría que beber su sangre.
No comprendí del todo lo que Richard me contaba, sin embargo cuando abrió el ataúd y observe a una mujer morena de aproximadamente treinta y seis años, morena, de cabello rizado y una escultural figura, me sentí sumamente atraída por ella, su aroma era embriagador, sus venas marcadas llamaban mi atención, mi ritmo cardiaco comenzó a aumentar, mis ojos se volvieron grandes y mis colmillos saltaron.
Richard percatado de todo lo que me sucedía me ínsito a morderla; mi deseo fue tal que no pude evitar arrojarme sobre ella e insertar mis colmillos en aquel hermoso cuello; su tibia sangre contenía un embrujo absorbente, sentí mis sentidos energizados y mis colmillos se encajaban más y más cobre su aterciopelada piel.
Instantes después de a verla mordido, sentí su cuerpo moverse y cómo me pegaba más a ella. Richard me dijo que era suficiente, hice lo posible por separarme de ella y dejar de sorber esa tan preciada sangre, mi esfuerzo fue tal que empuje a Samt y rasgando un poco su piel.
Richard que observaba lo sucedido de forma tranquila se acerco a Samt y la abrazo ella correspondió ese abrazo, cayendo desmayada al instante, Patrick apareció de la nada y mirándome pregunto a Richard lo que había sucedido. Mientras Richard contaba lo sucedido a Patrick llegó Antoni con Ágata, Argüet y Akir, e interrumpiendo a Richard pregunto él porque de que lo haya hecho.

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