LA CONDENA
Al amanecer creí que todo aquello había sido solo un sueño y no pude evitar sonreír, pero sin embargo al salir de mi cama pude ver sobre la puerta de mi habitación una pequeña nota que decía: “Maritza, si tu respuesta es sí, espérame esta noche vestida de forma elegante y con esa hermosura tuya tan característica…. Patrick”
En ese momento mis latidos aumentaron, y al darme cuenta de que no había sido un simple sueño comencé a darle vueltas al tema en mi mente y termine decidiendo esperarlo al anochecer, Salí a caminar para poder ver si la decisión que había tomado era la correcta, sabía que estar a su lado me haría feliz pues llevaba ya nueve años enamorada y creía eso era lo más oportuno, aunque la idea de ser la compañera de un vampiro me resultaba bastante escalofriante. El resto de mi día transcurrió con mucha naturalidad, mis padres no notaron nada raro en mi aunque era evidente; pero en cierto modo era difícil que lo notaran, ya que desde que conocí a Patrick cambie mi forma de ser, me volví callada, mis gustos por las cosas de niña se perdieron y era completamente diferente… solitaria.
Al ser yo hija única había tenido la oportunidad de que mis padres pusieran cierta atención a mis necesidades, mi habitación era como mi huarida, mi espacio anhelado donde podía permanecer horas. A mi madre le molestaba mi actitud, mi habitación le parecía poco acogedora ya que los únicos colores existentes eran el rojo y el negro, sin embargo no decía nada porque ya se había resignado a que viviera así.
Comencé a buscar y probarme ropa elegante, y por más que buscaba no encontraba algo que me gustara, pero cuando estaba a punto de cesar la búsqueda encontré un hermoso vestido negro con magenta del lado izquierdo de mi armario, me sorprendí pues jamás lo había visto y se veía nuevo. Lo tome del gancho en que se encontraba colgado y mire que tenía una nota, al revisarla me sorprendí al ver de quién era… mi padre era el que me había regalado tan magnífico vestido por mi cumpleaños. Salí corriendo de mi habitación en busca de mi padre, al verlo me arroje a sus brazos y le agradecí por ese hermoso regalo, ya que no solamente había sabido encontrar y regalarme algo que me gustaba, sino también me había dado el arma perfecta para poder conquistar completamente a Patrick.
Al subir nuevamente a mi habitación me probé el hermoso vertido, tenía un corset que delineaba mi figura y hacia lucir mis senos con mayor volumen. En el instante en que me mire al espejo, vi mi imagen y me sentí sumamente bella incluso más que Akir, Hice mi mayor esfuerzo por lucir sumamente hermosa, y al momento en que l hacia imaginaba la expresión de Patrick al verme.
Al anochecer espere a Patrick vestida como él lo indico, tenia tanto entusiasmo que lentamente se fue perdiendo al transcurrir la noche y ver que Patrick no llegaba. De un momento a otro y cuando yo estaba a punto de conciliar el sueño vi aparecer la sombra de Patrick, una inmensa felicidad invadió mi cuerpo y de mis labios salieron las palabras “creí que no vendrías”, en ese momento Patrick me tendió su mano diciendo al tiempo – jamás abandonaría a mi musa en una noche tan especial como esta- mi sonrisa se hizo evidente mientras tomaba su mano, caminamos hacia la entrada principal y de un momento a otro mi cara tomo un tono rojizo intenso al escuchar a Patrick alagarme por mi aspecto. Me sentí incluso más hermosa que Akir y sonreí; al encontrarnos nuevamente fuera de la casa Patrick me pidió que cerrara los ojos nuevamente, y de nuevo sentí esa brisa aunque esta vez fue más extensa. Cuando la brisa termino abrí los ojos y nos encontrábamos en una clase de castillo con estilos Románticos y Neoclásicos en sus acabados.
Era tal la belleza de aquel castillo que mi rostro hizo una expresión de asombro que enseguida Patrick noto y al momento en que caminaba lentamente hacia la entrada del complejo volteo y me dijo:
-es hermoso verdad, vivo aquí desde hace poco más de doscientos años-
Esa declaración aumento más mi sorpresa y la excitación en la que ya me encontraba. Patrick extendió su brazo hacia mí e inmediatamente me dirigí hacia él, todo parecía un magnifico sueño, al entrar, una inmensa alfombra roja cubría el piso y el interior de aquel castillo era más hermoso que su exterior, los vitrales tenían imágenes antiguas de vampiros cazando, vampiros sonriendo e incluso había un vitral con un magnifico amanecer, aquel era el vitral más hermoso sin duda alguna que jamás hay visto. Patrick se detuvo a lado mío observando con suma delicadeza y admiración el vitral, me explico que aquel era el único recuerdo que tenía del amanecer.
Volví mi mirada hacia el y sonriendo le pregunte que si jamás lo había vuelto a ver, soltó una risa burlona y no respondió. Seguimos caminando y adentrándonos más en el inmenso castillo, volví a ver a Richard y Antoni, sin embargo esta vez no estaban acompañados; se acercaron a nosotros y de nueva cuenta el único que me sonrió fue Antoni. A diferencia de Richard y Patrick, Antoni tenía el cabello lacio y más claro, fuera de esa diferencia era identico a Richard.
Al amanecer creí que todo aquello había sido solo un sueño y no pude evitar sonreír, pero sin embargo al salir de mi cama pude ver sobre la puerta de mi habitación una pequeña nota que decía: “Maritza, si tu respuesta es sí, espérame esta noche vestida de forma elegante y con esa hermosura tuya tan característica…. Patrick”
En ese momento mis latidos aumentaron, y al darme cuenta de que no había sido un simple sueño comencé a darle vueltas al tema en mi mente y termine decidiendo esperarlo al anochecer, Salí a caminar para poder ver si la decisión que había tomado era la correcta, sabía que estar a su lado me haría feliz pues llevaba ya nueve años enamorada y creía eso era lo más oportuno, aunque la idea de ser la compañera de un vampiro me resultaba bastante escalofriante. El resto de mi día transcurrió con mucha naturalidad, mis padres no notaron nada raro en mi aunque era evidente; pero en cierto modo era difícil que lo notaran, ya que desde que conocí a Patrick cambie mi forma de ser, me volví callada, mis gustos por las cosas de niña se perdieron y era completamente diferente… solitaria.
Al ser yo hija única había tenido la oportunidad de que mis padres pusieran cierta atención a mis necesidades, mi habitación era como mi huarida, mi espacio anhelado donde podía permanecer horas. A mi madre le molestaba mi actitud, mi habitación le parecía poco acogedora ya que los únicos colores existentes eran el rojo y el negro, sin embargo no decía nada porque ya se había resignado a que viviera así.
Comencé a buscar y probarme ropa elegante, y por más que buscaba no encontraba algo que me gustara, pero cuando estaba a punto de cesar la búsqueda encontré un hermoso vestido negro con magenta del lado izquierdo de mi armario, me sorprendí pues jamás lo había visto y se veía nuevo. Lo tome del gancho en que se encontraba colgado y mire que tenía una nota, al revisarla me sorprendí al ver de quién era… mi padre era el que me había regalado tan magnífico vestido por mi cumpleaños. Salí corriendo de mi habitación en busca de mi padre, al verlo me arroje a sus brazos y le agradecí por ese hermoso regalo, ya que no solamente había sabido encontrar y regalarme algo que me gustaba, sino también me había dado el arma perfecta para poder conquistar completamente a Patrick.
Al subir nuevamente a mi habitación me probé el hermoso vertido, tenía un corset que delineaba mi figura y hacia lucir mis senos con mayor volumen. En el instante en que me mire al espejo, vi mi imagen y me sentí sumamente bella incluso más que Akir, Hice mi mayor esfuerzo por lucir sumamente hermosa, y al momento en que l hacia imaginaba la expresión de Patrick al verme.
Al anochecer espere a Patrick vestida como él lo indico, tenia tanto entusiasmo que lentamente se fue perdiendo al transcurrir la noche y ver que Patrick no llegaba. De un momento a otro y cuando yo estaba a punto de conciliar el sueño vi aparecer la sombra de Patrick, una inmensa felicidad invadió mi cuerpo y de mis labios salieron las palabras “creí que no vendrías”, en ese momento Patrick me tendió su mano diciendo al tiempo – jamás abandonaría a mi musa en una noche tan especial como esta- mi sonrisa se hizo evidente mientras tomaba su mano, caminamos hacia la entrada principal y de un momento a otro mi cara tomo un tono rojizo intenso al escuchar a Patrick alagarme por mi aspecto. Me sentí incluso más hermosa que Akir y sonreí; al encontrarnos nuevamente fuera de la casa Patrick me pidió que cerrara los ojos nuevamente, y de nuevo sentí esa brisa aunque esta vez fue más extensa. Cuando la brisa termino abrí los ojos y nos encontrábamos en una clase de castillo con estilos Románticos y Neoclásicos en sus acabados.
Era tal la belleza de aquel castillo que mi rostro hizo una expresión de asombro que enseguida Patrick noto y al momento en que caminaba lentamente hacia la entrada del complejo volteo y me dijo:
-es hermoso verdad, vivo aquí desde hace poco más de doscientos años-
Esa declaración aumento más mi sorpresa y la excitación en la que ya me encontraba. Patrick extendió su brazo hacia mí e inmediatamente me dirigí hacia él, todo parecía un magnifico sueño, al entrar, una inmensa alfombra roja cubría el piso y el interior de aquel castillo era más hermoso que su exterior, los vitrales tenían imágenes antiguas de vampiros cazando, vampiros sonriendo e incluso había un vitral con un magnifico amanecer, aquel era el vitral más hermoso sin duda alguna que jamás hay visto. Patrick se detuvo a lado mío observando con suma delicadeza y admiración el vitral, me explico que aquel era el único recuerdo que tenía del amanecer.
Volví mi mirada hacia el y sonriendo le pregunte que si jamás lo había vuelto a ver, soltó una risa burlona y no respondió. Seguimos caminando y adentrándonos más en el inmenso castillo, volví a ver a Richard y Antoni, sin embargo esta vez no estaban acompañados; se acercaron a nosotros y de nueva cuenta el único que me sonrió fue Antoni. A diferencia de Richard y Patrick, Antoni tenía el cabello lacio y más claro, fuera de esa diferencia era identico a Richard.
Cada que Richard se acercaba a mí, mi cuerpo se estremecía y me sentía presionada, esa sensación era evidente para Patrick ya que hacia lo posible por poder alejarme de él, transcurrido un tiempo aparecieron las compañeras de Richard y Antoni; en el encuentro anterior no nos habían presentado, así que Antoni hizo la presentación:
-Maritza ellas son Ágata y Argüet, nuestras compañeras- ambas sonrieron y en ese momento denotaron tal hermosura como la de un amanecer.
-Maritza ellas son Ágata y Argüet, nuestras compañeras- ambas sonrieron y en ese momento denotaron tal hermosura como la de un amanecer.
Ágata era más alta que yo, tenía aproximadamente 1.70m de altura, era esbelta, su cabello risado y largo cubría hasta el final de su espalda, sus ojos verdes eran enmarcados por dos cejas definidas, sus mejillas no tenían color, pero su piel blanca aun así brillaba; Argüet por su parte tenía el cabello a media espalda, era lacio y del mismo castaño obscuro que el de ágata, sus ojos eran grises y sus labios denotaban cierta sensualidad que solamente su bien torneada figura podría superar.
Antoni se dirigió hacia Patrick y volvió su mirada hacia mí felicitándome por mi “belleza” y al instante volviéndose nuevamente hacia Patrick para preguntarle algo en voz baja que no pude percibir, instantes después Akir apareció y se acerco a Patrick con tal sensualidad que cautivo a Richard y Antoni por igual, Ágata y Argüet me pidieron que las acompañara, en sus ojos note esa ira que yo había sentido la noche anterior. Al momento en que caminaba con ellas sentí todas las miradas sobre mí, sentía nuevamente esa sensación, sentí como mientras caminaba me desnudaban con la mirada, mi piel reacciono y mis latidos se aceleraron Ágata aparto a unas cuantas personas que se nos querían acercar, me condujeron hasta una tarima en la que también se encontraban dos mujeres más, una de 22 años de edad y otra de 28, a mi me colocaron en el centro de las dos, en ese instante Argüet me sonrió y dirigiéndose a la multitud que se encontraba dentro del castillo les ordeno que bebieran, en ese momento me llene de horror, al ver que aquello era una masacre de cuerpos y placer, todos absolutamente todos, a excepción de Patrick, Richard y Antoni, bebían la sangre unos de otros, y entre gemidos y suspiros la gran gama de colmillos se teñían de color carmín.
Patrick observaba mi rostro con cierto misterio y yo paralizada de horror me decía a mi misma que huyera pero mi corazón me pedía quedarme; Ágata detuvo aquel “festín” y pidió a los tres hermanos que pasaran, miro a Richard y con una sonrisa en los labios le dijo:
-Escoged, escoged a la mujer que nos acompañara-
Richard me miro y por primera vez me sonrió, rápidamente dirigí mi mirada a Patrick y esté clavo su penetrante mirada en Richard, Ágata pregunto nuevamente que a cuál elegía y en ese momento respondió que a Jimena la joven de 28 años, la llevaron atrás de la tarima y la desnudaron, salieron cargándola y la aventaron a la multitud enseguida todos se abalanzaron sobre ella y la devoraron, el horror se apodero de mi en ese momento y mi piel palideció; Argüet se acerco a Antoni y le hiso la misma pregunta, ahora me vio, sin embargo no sonrió y volteando a ver a Patrick respondió:
-Sophi el amor de mi vida- soltó una risa diabólica y le hicieron lo mismo que a Jimena, mi piel se estremeció más y sentía mis latidos a punto de explotar, cuando de entre la multitud Akir con tono sarcástico y aplaudiendo irónicamente se dirigió a Patrick diciendo:
- de modo que sólo nos queda la pequeña Maritza, bravo Patrick, que sea bienvenida la nueva princesa-
Los ojos de Patrick denotaban amargura y el odio que le tenía a Akir, Patrick me volteo a ver y Ágata me dio la bienvenida, Richard se acerco a mí y me tomo de la mano, me llevó a un lado de Patrick y le dijo:
-Hermano, tomad a tu nueva compañera, iníciate en la vida eterna nuevamente e iníciala por primera vez- Patrick tomo mi mano y me dirigió hacia una habitación del castillo que se encontraba sumamente lejos de la multitud, al tiempo en que subíamos las escaleras una pequeña brisa traspaso mis huesos, escuche un grito de alabanza en nombre de Patrick y mis sentidos se estremecieron.

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