jueves, 3 de septiembre de 2009

capitulo I: Confesión

Confesión
Fue el año del nuevo siglo, para ser más exacta el 20 de junio de 200, me sentía profundamente sola, un escalofrió invadía mi ser y mis ojos no dejaban ver su rasgo habitual; por mis mejillas corrían ríos de agua salada. Aunque faltaban solamente tres días para mí cumpleaños número siete me sentía ya con mayor edad. Recuerdo haber visto una sombra pasar frente de mí aquella noche, la tenuidad con que se presento solamente me dejó visualizar el rostro de un joven de aproximadamente diecisiete años, recuerdo fielmente la intensidad con la que sus ojos negros me miraron y como repentinamente desapareció; a partir de ese día sus visitas fueron continuas, observándome fijamente y sólo algunas veces dejando ver una ligera sonrisa sombría entre sus labios. Desde aquella noche vivo profundamente enamorada de aquella perfecta imagen.
  En mi cumpleaños dieciséis he recibido nuevamente su visita, pero algo cambio, me ha pedido que le siga… su rostro sigue igual que hace nueve años, con la misma plenitud y juventud. Su cabello negro y rizado sigue igual, su rostro tiene aquel brillo misterioso, su piel morena-clara tiene un destello encantador y su altura de aproximadamente 1.80m me sigue sobrepasando, aunque menos que cuando era una niña. Han transcurrido largos años desde su primera visita y pareciera como si el tiempo no hubiera transcurrido en él.
  Con una fuerza sobrehumana me levanto de mi cama y tomo su mano extendida, mientras caminamos hacia la puerta no puedo dejar de pensar en lo fría que se encuentra su mano y la tranquilidad de mi hogar que no se ve interrumpida por nuestro escape; al cruzar la puerta principal su voz fuerte con matices encantadores me piden que observe la noche, la belleza de la obscuridad y mientras caminamos rumbo al parque Boston noto la sutileza de sus movimientos, tan seductores casi como los femeninos.
  Camino a su lado, sin siquiera conocerlo, y solamente haber escuchado su voz una vez me ha bastado para amarle más. Mientras seguimos caminando su cálida voz me envuelve de nuevo esta vez pronuncia mi nombre, como si fuera un silbido en el viento desaparece casi instantáneamente. El silencio de apenas unos segundos se me torna eterno, por fin mi angustia cesa y su voz se vuelve a escuchar, sus palabras quedaron grabadas eternamente en mí ser:
-Maritza, entrégate a mí, entrégate a la inmortalidad- quede atónita y le pregunte su nombre, ninguna idea paso por mi mente, ni siquiera la fantástica idea que representa la inmortalidad, simplemente su nombre, su nombre me intrigaba más que nada, no le conocía pero le amaba y no sabía el nombre de mi amado; pregunte con una voz más insegura que temblorosa, casi imperceptible.
-Patrick- respondió casi de manera inmediata, sus ojos se volvieron a mí y me envolvieron como en un capullo de placer, sus manos me sostuvieron fuertemente y me hizo la pregunta que me condenó por la eternidad. –Maritza,- hiso una pequeña pausa y continuo de forma seria-¿dejarías tu vida mortal para unirte a mi eternamente?
Una sonrisa casi impotente se dibujó en mi boca, mis manos temblaban y mi corazón latía rápidamente, me acerque más a Patrick y le pregunte cuál era su existencia, qué era lo que él era… La noche se perdió en un silencio aterrador. –Soy un inmortal, un cuerpo sólo que busca a su reina y compañera de la eternidad… soy… un vampiro o el ser que te puede hacer feliz eternamente-. Lo dijo de forma irónica y con una sonrisa en los labios que se hizo más amplia al tiempo en que veía la sorpresa reflejada en mi rostro.
  Desde niña había oído hablar de vampiros, hadas y cosas fantasiosas, que por supuesto como a cualquier niña le interesaban, pero me quedaba claro que solamente era ficción, personajes de la imaginación que eran solo eso personajes. Patrick se acerco más a mí y me pregunto con un tono casi altanero cuál era mi respuesta, era tal mi sorpresa y fascinación que no supe que responder, él me miro y dijo que no me preocupara, que tenía toda una eternidad para esperar mi respuesta. En ese momento sentir estremecer mi corazón como si una ola de gusanos quisieran devorarlo con rapidez. Mis ojos no pudieron evitar denotar la preocupación y nuevamente mi amado intento convencerme.
  Patrick me tomo nuevamente de las manos y me adentro al parque, a mitad del camino su voz dijo que nos encontrábamos cerca, de pronto frente a mi aparecieron dos jóvenes que tenían cierta similitud con Patrick, y detrás de ellos se visualizaron dos figuras femeninas de mi misma edad. Mi sorpresa fue tal que no pude evitar querer huir de aquel encuentro; sin embargo cuando intente escapar el brazo de Patrick me detuvo por la cintura y mirándome a los ojos me dijo –tranquila son sólo mis hermanos y sus compañeras- nuevamente me volví a verlos y ellos hicieron una reverencia para saludarme, uno de ellos me sonrió y felicito a Patrick, hasta hoy no he comprendido el porqué de que lo haya hecho.
  Las dos mujeres se acercaron lentamente a mí con una mirada perdida, pero que me intrigaba tanto como si alguien me desnudara con la mirada, ambas se acercaron y tomaron una de mis manos, la olieron como un can olfatea un pedazo de carne, mis latidos estaban fuera de control y Patrick les dijo que era suficiente, me sentí aliviada al ver como se iban alejando de mí, sus hermanos rieron al ver la actitud de Patrick y me volvieron a ver, y ahora eran ellos los que se acercaban, pero, en el momento en que Patrick los vio de forma desafiante se detuvieron inmediatamente. En ese momento no sabía cómo sentirme si integrada, excitada, triste, aliviada o preocupada; mis latidos cada vez aumentaban más su intensidad, mi respiración se hacía también más pronunciada y profunda, sentía como mis poros reaccionaban continuamente y tan rápido que parecían estar activados en cadena.
  La noche era cada vez más clara, la luna se encontraba en lo más alto y mientras una nueva figura femenina aparecía, una especie de niebla se iba expandiendo por todo el parque, Patrick me coloco detrás de él y me pidió que me tranquilizara. La nueva mujer que aparecía, según como Patrick la llamo era Akir, una mujer de gran belleza, con cabellos carmines y labios definidos, sus rasgos finos y con un cuerpo escultural, a mi parecer era el sueño de cualquier hombre, no pude evitar sentir un sentimiento profundo de celos al ver como Akir veía a Patrick y la sensualidad con la que se le acercaba; Richard y Antoni, los hermanos de Patrick, intervinieron para que Akir no se acercara más, en ese momento Patrick me dijo que era hora de irnos y me pidió que cerrara los ojos y en ese instante sentí una briza pasar entre mis piernas y por entre mi vestido de dormir que llevaba, cuando abrí los ojos nuevamente nos encontramos fuera de mi casa, entramos en mi habitación y Patrick me dijo que regresaría la siguiente noche esperando mi respuesta, tomo y beso mi mano, con tal delicadeza que parecía como si cuidara una rosa de no desojarse, de un momento a otro su imagen desapareció en las tinieblas y yo caí como de golpe sobre mi cama, aquella noche no pude dormir casi nada, sin no me despertaba visualizando la imagen de Akir asechándome , pasaba mucho tiempo pensando en todo lo ocurrido hasta que me volvía a dormir.

   


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